Todo ser humano necesita
amar y sentirse amado, sin embargo, cuando se convierte en un vínculo
incondicional y sin límites, entonces se llega a una patología denominada
dependencia afectiva. Una cosa es
amar libremente y otra que el amor nos prive de libertad. Lo primero da espacios
de acción libres, sin restricción ni maltrato, lo segundo propicia una relación
patológica que genera violencia y estrés emocional.
La forma en que se manifiesta estas actitudes tiene diferentes
características, dependiendo del individuo y sus condiciones particulares. En
general se traduce en:
Compañía excluyente o aislamiento: Se torna en una relación absorbente
donde no hay lugar para nadie más. Se tiende a romper con vínculos externos o
alguno de la pareja, impide que el otro se vincule con personas fuera de su
relación.
Miedo irracional a la pérdida: hace que las personas generen conductas
como celos enfermizos que hacen que la persona no desee que nadie se acerque al
objeto de su amor o que el individuo se relacione de manera normal con otras
personas, eso incluye a su propia familia.
Anulación recíproca: Paulatinamente esta situación lleva a una
vinculación asfixiante, donde terminan anulándose y desvinculándose de sus
respectivos núcleos afectivos (amigos, familia, colegas, por poner algunos
ejemplos).
“Codependencia. En muchas parejas, especialmente cuando el apego
patológico lo viven los dos, se tornan co-dependientes uno del otro, al grado
que pierden la capacidad de interactuar con normalidad con otras personas”. (
Beattie, M. Libérate de la codependencia.
Málaga; 1992)
El apego lleva a las personas a depender emocionalmente de otro, eso
implica que en muchos casos se cae en estados de tristeza, pesadumbre e incluso
depresión si no se obtiene la aprobación de la persona hacia la cual se dirigen
los afectos. Además, cuando se da esta situación los cambios emocionales se
ubican en el contexto de la conducta o estado anímico del otro. Si está feliz,
también lo está el co-dependiente, si no está de humor, la otra persona, tiende
a seguir en esa mismo patrón. “Pierde la capacidad de reacción por sí misma,
generando esclavitud afectiva”. (Bleichmar, Hugo, presentación hecha en la
reunión de la Sociedad Forum de psicoterapia psicoanalítica, Madrid, noviembre
2006)
Las personas co-dependientes pierden la noción del daño, y aun, cuando
en algún momento logran captar la real dimensión de éste, no pueden abandonar
dicha situación.
Los afectos patológicos que experimentan, hacen que los individuos
pierdan valoración propia y fundan por completo sus personalidades en las del
otro. En el caso de parejas, esta relación adictiva, termina siendo foco de
violencia y dependencia.
Como ejemplo claro, propongo “La mujer rota” (Simone de Beauvoir, 1968),
se compone de tres cuentos cortos (La edad de la discreción, Monólogo y La
mujer rota). Todos ellos describen la historia de mujeres estancadas por
algunas circunstancias de la vida, demuestran el problema psicosocial de las
dependencias económicas y emocionales y la dimensión de su entrega total. A
pesar de ser un texto escrito hace más de 40 años, a mi parecer, representa muy
bien la realidad actual, cuan poco hemos avanzado en esta materia, y cómo se
sigue reprimiendo socialmente y en todas las formas posibles al género
femenino.
Porque, hablando claramente, el género más afectado con esta y otras
patologías similares es el femenino, por el papel socialmente aceptado que ha
tenido desde siempre, y en lo difícil que es ser independiente, gobernar(se) y
abrirse paso en un mundo de hombres.
“Las mujeres aceptan el papel de persona sumisa para evitar el esfuerzo que supone tomar a su cargo una existencia auténtica” -Simone de Beauvoir
Finalmente, me gustaría señalar que es evidente que las mujeres hemos avanzado mucho en nuestro camino
hacia la igualdad, nos hemos incorporado al mercado laboral, hacemos un uso más
libre de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, pero la realidad es que aún
seguimos teniendo una asignatura pendiente como sociedad que tiene que ver con
ese vínculo insano que establecemos con nuestra pareja y que llamamos
dependencia emocional.
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